2015. LA VIDA.

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En estas fechas que andamos en “a tope” con actos navideños, regalos o simplemente de vacaciones invernales; a mí también me ha tocado hacer balance de este año que termina.

Creo que una vida cabe en 365 días. Mi 2015 comenzó el 31 de diciembre a las 15:52 minutos en una sala de paritorio. En ese momento venía al mundo Mateo. No sin antes, hacer algo de ruido, hacerse de rogar y darnos un gran susto al nacer, no lo puedo olvidar. Mateo nació sin llorar, apenas sin moverse y con una respiración casi superficial. Nunca podré agradecer al equipo de auxiliares, enfermeras, matronas, ginecólogos y pediatras el esfuerzo, la tranquilidad y la confianza que nos trasmitieron a Jéssica y a mí en ese momento.

Este año ha sido pleno en todos los aspectos de la vida. Tanto en lo personal como en el aspecto profesional.  Sin duda, ha sido una época de aprendizaje emocional, y de sentimientos.

Este año también se nos han ido personas cercanas, casi de entre los dedos. Familia que estará siempre en el recuerdo.

He tenido la sensación de que este año ha sido el de ser valiente y arriesgado, creo que todo tiene su recompensa. Yo ya estoy satisfecho, no puedo pedir más, simplemente que 2016 sea el de estar más en casa, compartir más tiempo con mi familia, y sobretodo disfrutar del enano que me quita el sueño.

Me gustaría agradecer a toda la gente que me ha apoyado, que ha creído en mí y en mis proyectos, que me ha aguantado, me ha ayudado, y siempre me ha trasmitido afecto y amor. A todos les debo lo que soy, el poder seguir disfrutando de mi pasión, y seguir aportando mi granito de arena en este proyecto que llamamos VIDA.

Muchas gracias a todos.